Reflexión sobre las propias prácticas como esencia de la formación docente

Sólo la reflexión continua sobre nuestras propias prácticas como docentes, y desde una clara toma de posición crítica, podrá colocarnos en un camino de formación continua, que nos permita realmente transformarnos en verdaderos educadores y educadoras dialógicos.

por Dr. José Luis Lens Fernández, rector del Instituto de Educación Superior Max Weber

Hay un aprendizaje que para nosotros, los docentes, es esencial. Se trata de aprender a tomar posición epistemológica, a tomar distancia de nosotros mismos, a objetivarnos, a objetivar nuestras prácticas pedagógicas. Esta es la única forma de mejorar en forma permanente, de rectificar el camino, de dar lugar a la coherencia; es decir, de unir dialécticamente lo que decimos con lo que realmente hacemos. Esta es la tarea de pensar y repensar la práctica.

Como decía Mafalda: “lo urgente no nos deja tiempo para lo importante”. La vorágine del día a día nos va absorbiendo cada vez más hasta anularnos los deseos y la capacidad de tomar la distancia reflexiva necesaria para entender lo que hacemos, lo que estamos realizando. De ahí la necesidad de mantenernos en una alerta crítica continua. Pero la reflexión continua sobre nuestras propias prácticas deberá ser coherente; esto es, nuestra autocrítica deberá traducirse en cambios reales en nuestros desempeños, de lo contrario la reflexión perderá sentido.

La continua lectura crítica de nuestras propias prácticas se alimentará, entonces, de la lectura crítica de la palabra. Y he aquí el lugar que ocupan los cursos de formación docente de calidad, que deben ser capaces de seguir estimulando la reflexión de la docencia sobre sus propias prácticas. He aquí uno de los principales cuidados del IMW en las tareas de diseño y elaboración de sus cursos.

Una lectura crítica de la realidad que precede a la lectura de la palabra, pero que se realimenta permanentemente de esta última, provocando así un círculo virtuoso de crecimiento en el pensamiento y la acción transformadoras.

La reflexión sobre la práctica nos exige realizar una tarea que cada día se ejercita menos en este mundo que vivimos: tomar distancia de nuestras experiencias y prácticas para pensarlas, única forma de ponernos en posición de autocrítica.

Este posicionamiento epistemológico se encuadra en la dialéctica contexto concreto-contexto teórico. La idea es aprender a pensar nuestro contexto concreto. La vorágine diaria que nos tiene atrapados nos impide realizar esta tarea fundamental, la única que puede permitirnos “desnaturalizar” los fenómenos y hechos de nuestra realidad.

¿Qué es tomar posición epistemológica? Es la actitud necesaria para reflexionar sobre nuestras experiencias y prácticas para buscar la razón de ser de los hechos que nos suceden. Saber por qué pasa lo que pasa. Es salir del contexto concreto, práctico y sumergirnos en el contexto teórico, de la toma de distancia y de la reflexión.

En el contexto concreto, en la vida de todos los días realizamos acciones que están prácticamente automatizadas, esto es, las hacemos casi sin pensar, las hacemos por hábito. Y el hábito nos arrastra, de tal manera, que no nos damos cuenta del verdadero significado de lo que hacemos. Lo hacemos y punto. Hasta que en un momento paramos el proceso y nos decidimos a pensarlo, a reflexionar sobre él, para lo cual es necesario que tomemos distancia. A esta distancia la denominamos “epistemológica”, porque damos vuelta el proceso, pasamos del hacer sin pensar, al pensar el hacer. Eso es lo que hacemos, “pensar nuestro hacer”. Y es ahí donde descubrimos cosas que nos estaban pasando inadvertidas. Ahí tomamos posición filosófica, porque surge la admiración, la sorpresa, el darnos cuenta. Nos sorprendemos de muchas cosas que hemos “naturalizado”, por ejemplo encontramos “natural” enseñar y aprender:

  • A puertas cerradas, en una institución que establece muy pocos vínculos con la comunidad a la que debe darle respuestas sociales y educativas;
  • Entre las cuatro paredes de un aula, donde ya sabemos que hay muchas cosas que no podremos enseñar los educadores y educadoras y aprender los educandos;
  • Mediante contenidos inadecuados para desafiar y despertar la criticidad de los alumnos y
  • A partir de formas de enseñar que estimulan la repetición y el memorismo, más que el interés por aprender y una auténtica comprensión e incorporación crítica de los datos e informaciones por parte de los educandos.

He aquí la importancia de tomar posición epistemológica. Sin ella, no tendremos ninguna posibilidad de abordar la fundamental tarea de resignificar y transformar nuestras prácticas. Sin reflexión sobre las prácticas no hay autocrítica. Y sin autocrítica no existe ninguna posibilidad de resignificarlas y transformarlas.

 

Bibliografía de consultada:

• FREIRE, P. (1994): Cartas a Cristina. Brasil: Paz e Terra.

• FREIRE, P. (1994): Cartas a quien pretende enseñar. México: Siglo Veintiuno Editores.

• FREIRE, P., (1998): Pedagogía de la autonomía. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

• LENS, J. L. (2001) Paulo Freire: su praxis pedagógica como sistema. Buenos Aires: IPF de San Pablo. IPF-AT (Instituto Paulo Freire Argentina-Tandil). Yagüe Ediciones.

• LENS, J.L, (2013): Cómo dejar de ser un docente bancario. Buenos Aires: Editorial VI-DA Global. E-book. http://www.bajalibros.com

 

Mayor información: www.imwonline.org

 

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